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¿Teletrabajo por el coronavirus? Aquí tienes nuestros mejores 7 consejos

Muchos dirán que el teletrabajo es una bendición, mientras que otros te argumentarán que eso de trabajar en pijama es un error descomunal. Sea lo que sea que opines, quizás te haya tocado hacer teletrabajo por todo esto del coronavirus. Si tu faena va de hacer cursos, no te pierdas la entrada de cómo crear cursos gratuitos, todo una maravilla del arte moderno del engaño.

Y es que lo que parecía que iba a ser el futuro nos ha llegado de bruces, demasiado rápido y sin ni siquiera estar preparados. Con tal de no reducir la productividad, muchas empresas os han mandado a casita para que sigáis currando allí.

¿Pero qué pasa con el molesto perro? ¿Los niños, que no tienen cole? ¿Es inevitable que tengas una pestañita del navegador abierta a las redes sociales?

Las distracciones en el hogar, para alguien que ya está curtidas en ellas, no suponen un problema. Pero para los oficinistas, que ahora les toca adaptarse a las más rocambolescas situaciones, será un buen martirio.

Como nosotros ya tenemos el lomo curtido en ello, os vamos a dar estos 7 consejos que os van a ayudar a concentraros. Por supuesto, no los encontrarás en ningún sitio. Así que presta atención y síguelos al pie de la letra si quieres ser el teletrabajador más productivo de tu oficina.

Ponte música épica, siéntete un superhéroe

Mira, ahora que vas a empezar con el teletrabajo, te estás metiendo en la piel de un autónomo; no, no, aun mejor: de un redactor freelance. Estos seres de luz son dioses, guerreros veteranos y curtidos con la piel blanquecina de pasar horas delante de la pantalla del ordenador.

Así que tienen que ser tus putos referentes, tus ejemplos legendarios de cómo se tienen que hacer las cosas. Seguro que en cuanto estés dos o tres días trabajando en casa le pillarás el gustillo; e incluso puede que te plantees dejar tu curro para montar… no sé, ¿una agencia de contenidos?

Por eso, cuando te pongas a trabajar, ponte música épica. Da igual que sea la banda sonora de Conan como la de los Vengadores. Si crees que contigo va más el reggeton y esas mamandurrias, pues venga dale papi ya tu sabeh.

Trabajes de lo que trabajes, mientras te dedicas a tu teletrabajo, ponte una banda sonora; que sea algo que te motive, influya en tu productividad y, en definitiva, acabes consiguiendo una buena experiencia con el teletrabajo.

Establece el horario que te salga de los huevos

Eso de entrar a las 8 de la mañana y salir a las 6 de la tarde se acabó. Hasta cierto punto, tú podrás elegir cuándo trabajar; por lo que podrás decidir en qué momento del día trabajar. Vamos, cuando te salga de los huevos.

Y es que esta es una de las ventajas del teletrabajo; pero, por otro lado, es un arma de doble filo. Porque la libertad que te da, te lo quita en forma de reducción de productividad.

Cuando trabajas en casa pueden existir muchas distracciones, evitando que te concentres y estires tareas como un chicle a lo largo del día. Eso es la muerte, os lo digo por experiencia personal. 

Sí a ti te va mejor trabajar de noche, hazlo de noche. Si es por la mañana, por la mañana. Y si no te gusta en ningún momento, no se qué haces que no estás en la cola del paro. Ahora bien, respeta aquellas funciones que deban realizarse en momentos adecuados. Como, por ejemplo, llamadas telefónicas.

Acércate la nevera al ordenador, o el ordenador a la nevera

¿Has pensado el tiempo que malgastas levantándote de la silla del ordenador, ponerte bien el pijama, recorrerte toda la casa, abrir la puerta de la nevera, coger la cerveza y abrirla?

Eso es muuucho tiempo. Y luego tienes que beber y volver a tu faena. ¿Por qué no reducir estos tiempos, convirtiéndote en un trabajador más efectivo y eficiente? ¡Acerca tu maldita nevera al ordenador, o viceversa!

Que te estés metiendo en el papel de un trabajador online no quiere decir que debas quedarte desnutrido como un pollo sin plumas. Los autónomos aún tienen sus excusas para parecerse al pianista de Christian Bale, pero tú sigues cobrando tu nómina cada mes.

Así que, por favor, come. Come, come y come. Aprovecha para acercarte todos tus recursos nutricionales lo más cerca de tu zona de trabajo y evitar así que no decaiga tu productividad.

Haz ejercicio, ni que sea levantando una bolsa de doritos

Has dejado de levantarte pronto para ducharte, desayunar y dirigirte a tu trabajo. Por culpa del coronavirus todos los gimnasios han cerrado. Así que si te vas a estar cierto tiempo apoltronado en tu silla de gamer para trabajar, lo mejor es que te planifiques una rutina de ejercicio.

En casa tienes un montón de cosas que hacer, tanto útiles como inútiles. Así que puedes sudar y hacer músculos con:

  • Fregar el suelo, que quizás ya tocaba.
  • Pasar la aspiradora, sobretodo antes de fregar para evitar arrastrar porquería mojada.
  • Levantar el sofá y quitar las pelusillas de debajo, el gato te lo agradecerá.
  • Hacer yoga en el sofá, intentando no dormirte.
  • Lavar los platos, que el regustillo de las albóndigas de ayer no es sano.
  • Imaginar que tus botellas de agua de 1,5 litros son mancuernas y tratar de levantarlas.
  • Hacer flexiones y abdominales en el suelo, mientras los demás te miran extrañados.

Vamos, cualquier cosa que te ayude a mantener tu cuerpo tonificado y listo para el trabajo. Porque de aquí dos días hay Semana Santa y con el solete apetecerá tostarse un poco, aunque nos quede la marca de la mascarilla en la cara. ¿No querrás ir a la playa con chichillas?

El rascador de espalda, una maravilla tecnológica

Sea invierno o verano, existe un problema fundamental cuando trabajas desde casa y con pijama: te pica la espalda mogollón. Te lo juro, una barbaridad. No se si debe ser el tejido de la ropa que se pega a la silla o los pelillos de la espalda que andan sudadillos, pero es una distracción que debes evitar.

Para ello se inventó algo aún más importante que la rueda: el rascador de espalda. Desde que lo descubrí, mi vida como trabajador autónomo desde casa a mejorado. Ya no tienes que hacer ni contorsionismo ni levantarte para rascarte contra el marco de una puerta.

Y mucho menos pedir a alguien que te rasque, porque van a estar cinco segunditos de mierda haciéndolo y en el lugar equivocado. Por mucho que les digas más a la derecha o más a la izquierda, nada. Pero también lo entiendo: nadie quiere tu roña de la espalda entre sus uñas.

Si te dan la murga, cierra la puerta y ponte porno de fondo

Uno de los dilemas que debemos enfrentarnos día a día los teletrabajadores, a parte de Hacienda y las madres que no entienden que podemos ganar dinero en pijama, es la constante interrupción durante tus horas de trabajo.

Y eso toca mucho las narices. A ver, que es serio, que estamos en una emergencia sanitaria y te han mandado currar a casita. La lavadora puede esperar, los platos sucios también, y a los niños les puedes enchufar la PS2 para que se les pudra el cerebro.

Si te siguen sin respetar tu férrea disciplina laboral doméstica, lo mejor es que cierres la puerta y pongas algunos gemiditos de fondo. Y es que nadie se va a atrever a abrir la puerta para ver tu microcimbrel. Así que tiene un éxito de 100%.

Pero tampoco te flipes, que igual ni siquiera te puedes concentrar. O peor aún, que decidas escribir los e-mails a tu jefe a golpe de porra cárnica. Quizás puedas ponerte unos casquitos en las orejas y conectarte al Spotify con una lista de reproducción de Mike Oldfield.

La siesta entrehoras, fundamental para la productividad

Dan mucho gustito las siestas, pero las que aun lo dan más son aquellas que te tomas entre horas de trabajo. Porque sí, porque ahora puedes tomarlas sin que te regañe el jefe, sintiéndote completamente renovado en cuanto te despiertes.

Quizás los primeros días te asustes, no acabes de aprovecharlas del todo y se te pongan la orejas como las de una gacela en medio de la sabana. Pero oye, todo es acostumbrarse. Poco a poco ves permitiéndote más tiempo de cabezaditas. Son las gozadas del teletrabajo.

Y es que poca broma con esto, porque después te encuentras publicaciones en Instagram que te cuentan lo del 20%-80% y toda esa mierda de la productividad, y sientes que tienen razón. Que si por cada hora y media que curras, te tomas 20 minutillos de siesta, trabajas mejor.

Ahora bien, si esto lo repites todos los días y tu madre o esposa te descubre casualmente cuando te sale la babilla por la boca, no me extraña que crea que no pegas palo al agua. Así que trata de convencerla diciendo que es una “parada técnica” o que estás haciendo mindfullness, que no sabe que es pero suena como business (y eso impresiona).

 

¿Eres de los que van a hacer teletrabajo? ¿O de los que ya lleva años? Si tienes consejos chorra para los nuevos emprendedores forzosos del trabajo en pijama, no olvides dejarnos un comentario. 

Puestos a reírnos, nos reímos todos, Coronavirus incluido.

2 comentarios en “¿Teletrabajo por el coronavirus? Aquí tienes nuestros mejores 7 consejos”

  1. grande! Consejos muy a tener en cuenta. No soy de siestas de 20 minutos, pero quizá aprovechar para meditar y liberar estrés pueda ser la mejor idea.

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